Folk horror · Thriller psicológico · Tragedia cíclica

Toska

Un arquitecto en crisis y una fotógrafa huyen a un pueblo siberiano que se construye sin planos. Un terror geométrico donde la madera respira, la taiga asimila y la tierra tiene pulso.

¿Y si el lugar donde huyes para reconstruir tu vida te exige tu propia identidad?

Portada de Toska de Andrey Antukh Cherdakov

§ 01 · La novela

Sobre la novela

Vygor es un pueblo de madera. El Hum es la frecuencia que sube del suelo. Y el autobús solo pasa los miércoles.

Tras el colapso catastrófico de su gran obra en Madrid, el arquitecto Marcos y la fotógrafa Elena huyen a bordo del Transiberiano. Buscan un lienzo en blanco, una línea recta que no se rompa. En su lugar, encuentran Vygor: un remoto pueblo de madera en el corazón de la taiga siberiana donde las casas parecen respirar, las distancias se estiran sin lógica y un zumbido de baja frecuencia —el Hum— vibra bajo el suelo.

Para Marcos, la imposible geometría de Vygor es un milagro que cura sus grietas. Para Elena, armada solo con su Leica M3, el pueblo es una trampa. Su cámara empieza a revelar lo que el ojo humano no puede procesar: quemaduras que surgen de lagos sin fondo, espectros de calor al mediodía y una inquietante corteza que comienza a brotar en la piel de su amigo.

Mientras Marcos se entrega a la seducción de una asimilación orgánica e irreversible, Elena se enfrenta a una pesadilla claustrofóbica: las palabras se le deshacen en la boca y el espacio a su alrededor se contrae. ¿Cómo escapar de un laberinto viviente donde cada miércoles que pasa sin tomar el autobús es un contrato que se firma con el cuerpo?

§ 02 · Por qué leer

Por qué leer Toska

Cuatro razones para no soltar esta novela.

  1. 01

    Una atmósfera hipnótica y asfixiante

    El frío de la taiga siberiana no es meteorología: es presencia. Un zumbido sube de la tierra y reemplaza al viento, a los pájaros, al silencio de las ramas. La atmósfera se instala en el cuerpo del lector — y no se apaga hasta mucho después de cerrar el libro.

  2. 02

    Folk horror eslavo en estado puro

    Explora los protocolos de supervivencia y las entidades de la mitología oriental (el Leshen, la Rusalka, el Domovoi, la Poludnitsa) integrados en una pesadilla moderna y psicológica.

  3. 03

    Terror geométrico y existencial

    Un descenso a la obsesión donde la geometría imposible de Vygor se convierte en un mapa de la psique, y la pérdida de identidad se siente como una entrega casi voluntaria.

  4. 04

    La tragedia del Ouroboros

    Un thriller psicológico impecable con una estructura cíclica que te atrapará desde la primera página y te dejará con un escalofrío en el oído interno.

Atrévete a entrar en Vygor. El autobús pasa los miércoles… si es que aún recuerdas que tienes la opción de marcharte.

§ 03 · Fragmento

Fragmentos

Cuatro extractos de la novela.

Capítulo 1 · Vygor · Ⰰ

« El silencio no llega de golpe; se expande. Es un vacío que presiona los tímpanos, una ausencia de viento, de pájaros, de crujidos. Y entonces, el vacío se llena de golpe.

Es una vibración que nace en la planta de los pies, una frecuencia bajísima que recorre las pantorrillas, sube por la columna y se instala en la base del cráneo.

—¿Lo oyes? —pregunta Elena.

—Es el suelo —responde Marcos. »

Capítulo 1 · Vygor · Ⰰ

« La espiral de casas se aprieta hacia un centro invisible. El humo de unas pocas chimeneas sube un tramo y se inclina todo a la vez hacia el mismo punto. La taiga cierra el horizonte con abetos oscuros; la luz de agosto cae de lado sobre la madera y no termina de tocar el suelo.

Echan a andar sin haberlo acordado. El camino no es un camino. Es una insinuación de tierra apisonada entre las casas, una curva muy abierta que se va cerrando sobre sí misma. Las fachadas no están alineadas con el sendero, sino que cada una mira hacia un ángulo ligeramente distinto.

Elena baja la cámara. La sube. El dedo se le queda a medio recorrido sobre el disparador. Se frota la yema contra el pantalón. Vuelve a bajarla.

—No me deja —murmura. Y no dice qué es lo que no la deja, ni hace falta. »

Capítulo 2 · Óptica y Escala · Ⰱ

« Marcos tiene el ceño fruncido sobre su cuaderno. Ha extendido la cinta métrica contra la pared. Cuatro metros con veinte centímetros. Se aleja, mira de frente, vuelve a medir. Cuatro metros con cincuenta y cinco. Sacude la cinta, verifica que no esté doblada, que el extremo esté bien anclado. Tercera medición: cuatro metros con veinte.

Elena guarda el fotómetro en el bolsillo. La aguja se ha hundido en la zona de «oscuridad total» y ya no vuelve a subir. No es que falte luz. Es que la luz aquí no rebota. Se queda.

Marcos no la ha visto irse. La pared le devuelve cifras que no encajan. Tres mediciones, tres números distintos, y en lugar de frustrarlo, la incoherencia lo excita como no lo excitaba un edificio desde hacía años. El Hum, bajo sus pies, cambia de frecuencia sin relación aparente con lo que está midiendo. »

Capítulo 5 · La Poludnitsa · Ⰴ

« Los abedules al sureste permanecen inmóviles. No hay brisa que mueva el centeno, ni pájaro que cruce el cielo de cobalto. El campo es una extensión de geometría dorada, una repetición de espigas bajo el mediodía. La luz tendida sobre el centeno es la más limpia que ha visto desde que llegaron. Sin la ceniza de Vygor. Sin el filtro de los abetos.

Elena entra en el centeno. Eran las doce menos cinco.

Al cruzar el límite del primer surco, el Hum desaparece. El silencio es tan violento que le provoca un pitido en los oídos, una presión interna que la obliga a detenerse. Su propio esternón, acostumbrado al martilleo constante de la frecuencia, se siente de pronto vacío, hueco, como si una cavidad de aire helado se hubiera abierto bajo sus costillas.

A cincuenta metros, lo ve. No es una persona. Es una distorsión en el aire, una columna de calor blanco que no oscila como el espejismo de una carretera, sino que permanece fija, vertical. Tiene contorno: proporciones que no consigue medir, una verticalidad que parece más alta que el centeno y a la vez de su misma estatura.

Elena levanta la Leica. El visor encuadra la distorsión. Dispara. »

§ 04 · Habitantes

Habitantes

Siente la frialdad y el zumbido constante de la taiga siberiana —el Hum que emana de la tierra, la voz baja del Leshen— en un relato donde el paisaje es un antagonista vivo, indiferente y hambriento.

Ⰰ · El Bosque

El Leshen

El guardián de la taiga. Su voz es el zumbido que emana de la tierra y vibra en los dientes de quien lo escucha. En Vygor es la única constante — ocupa el lugar del viento, de los pájaros, del crujido de las ramas. Habla en baja frecuencia, en la presión del esternón, en el cosquilleo de las muelas.

лес la taiga, el dominio de Vygor
Ⰱ · El Mediodía

La Poludnitsa

El espíritu del campo a la hora más alta. Camina entre el centeno cuando el sol está en el cenit, y a su paso el Hum calla. Su marca es una quemadura oval — del tono de la madera lavada, seca, inerte— que deja en la frente de quien se cruza con ella. En Vygor, nadie sale al campo al mediodía.

полудница el espíritu del mediodía
Ⰲ · El Lago

La Rusalka

El espíritu del agua quieta. Habita el lago de Vygor, ese mercurio que no devuelve el cielo sino que lo contiene. A su alrededor el Hum se vuelve delgado — filtrado, como si el agua devolviera solo su capa más fina. Habla en la columna de calor del mediodía, en la inmovilidad de la superficie, en el silencio del bosque reflejado.

русалка el agua quieta
Ⰳ · La Casa

El Domovoy

El guardián de la casa. Protege a los que viven bajo su techo: la estufa, la mesa, el sueño doméstico. Se le siente en los crujidos del entarimado, en la temperatura desigual de las habitaciones, en la manera en que la casa responde a quien cruza el umbral. Habla donde el bosque termina y empieza el territorio de los vivos.

домовой el guardián de la casa

§ 05 · Atmósfera

Atmósfera

Vygor no aparece en los mapas. Se accede a él por un camino de tierra que sale en Polunochnoye, en una dirección que los autobuses solo toman los miércoles.

Ⰰ · Día 1

La llegada

El autobús se detiene. Al abrirse las puertas, no llega un silencio limpio, sino una ausencia de fondo que presiona los oídos. Después aparece la vibración: el Hum.

32.42 m medida láser de la viga, Madrid
Ⰱ · Día 2

La grieta métrica

La pared norte de la casa devuelve tres medidas distintas pero coherentes. A Marcos eso no le irrita; al contrario, lo atrae.

+ 0.00 m desviación del plano original
Ⰲ · Día 3

El lago

La superficie no refleja el cielo: lo contiene. Es una lámina inmóvil, fría, sin viento ni aves en la orilla. Elena se arrodilla y dispara.

5°C temperatura del agua, superficie
Ⰳ · Día 8

El intercambio

Marcos coloca un cuenco de barro boca abajo en el umbral, lo llena con leche y pone a su lado un tornillo hexagonal M6 de acero inoxidable. A la mañana siguiente, el tornillo ya no es metal: es encina vieja.

M6 → ⌀14mm tornillo a madera, geometría conservada

«La palabra rusa toska no tiene traducción exacta. Duele por dentro, y ese dolor no tiene causa. O tiene demasiadas.»

— Vladimir Nabokov (paráfrasis)

§ 06 · Edición

Edición y compra

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§ 07 · Capítulo

Capítulo gratis

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§ 08 · El autor

Sobre el autor

Ingeniero de software, fascinado por la mitología mayormente poco conocida de los pueblos de la antigua Rusia eslava.

En sus ratos libres, escribe novelas fantásticas.

Andrey Antukh Cherdakov · Andorra

§ 09 · Contacto

Contacto

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